
El sol se oculta detrás de los edificios, y el patio lo siente de inmediato. Los clientes comienzan a dudar en sentarse; las sillas permanecen vacías y el servicio se ralentiza debido al frío. El invierno no tiene por qué arruinar todo. Con un calentador de infrarrojos adecuado, se puede mantener el espacio habitable incluso en noches frías… y eso cambia por completo la atmósfera de la noche.
Lo que realmente importa Hemos diseñado este producto teniendo en cuenta el calor radiante, y no el aire caliente. Un elemento de fibra de carbono y un tubo de cuarzo emiten energía infrarroja directamente hacia las personas, mesas y superficies. Así, se obtiene comodidad de inmediato, sin tener que esperar a que el aire “llene” la habitación.
Puede elegir entre modelos de 1,5 kW o 2,0 kW; todos funcionan con voltaje estándar de 220–240 V. De esta manera, puede conectarlos sin necesidad de modificar la instalación eléctrica de toda la terraza. El aparato está clasificado como IP55, lo que significa que es adecuado para uso en exterior. El termostato incluido mantiene una temperatura constante, evitando así que la comodidad sea excesiva. También cuenta con protecciones de seguridad: protección contra vuelcos y un marco exterior antiescalofriante.
Por qué funciona en la práctica Cuando hace frío, un patio cálido es muy atractivo. Con el calor infrarrojo, los clientes se sientan más rápido, se quedan más tiempo y piden más cosas, sin sentirse como si estuvieran bajo un flujo constante de aire caliente. Las mesas se ocupan más rápido, ya que las personas no tienen que esperar a encontrar un lugar cálido. El personal también se siente cómodo, lo que permite mantener un servicio estable y reducir errores. Desde el punto de vista comercial, esto significa más ingresos por noche y un flujo de ingresos más predecible. Además, los calentadores son silenciosos, lo que permite que las conversaciones continúen de forma natural y que la atmósfera siga siendo elegante.
Los detalles prácticos que debe tener en cuenta El calor radiante ofrece comodidad de forma directa, pero su ubicación es importante. Planifique dejar unos 2–3 metros de área cálida por cada aparato, dependiendo del viento y de la altura del techo. Colóquelos de manera uniforme y montelos lo suficientemente alto como para evitar reflejos, pero manteniendo al mismo tiempo la emisión de calor hacia abajo.
La clasificación IP55 permite resistir la lluvia y las salpicaduras, pero en condiciones meteorológicas adversas, aún es necesario contar con protección adicional o retirar el aparato.